Asociación Venezolana de Análisis Transaccional

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¿ES NUESTRA CULTURA LA CULTURA DEL IRRESPETO?

Dra. Lulula de Quintero.
RESUMEN.-
En el presente artículo se definen los términos irrespeto, vergüenza y prepotencia y se analizan en el contexto histórico social del venezolano.

En el artículo de Richard Erskine, 1994, sobre la vergüenza y la prepotencia dice que la vergüenza y la prepotencia son dos mecanismos intrapsíquicos que ayudan a la persona a defenderse contra la ruptura de una relación. Desde la perspectiva del argumento de vida, la vergüenza forma parte de un sistema de creencias. "Algo anda mal en mi".

El prepotente y el avergonzado obedecen a dos situaciones o posiciones existenciales: YO ESTOY BIEN, TÚ ESTÁS MAL, y YO ESTOY MAL, TÚ ESTÁS BIEN. Como los dos platillos de una balanza, el prepotente y el avergonzado oscilan, cambian de posición según el estímulo, pero algo de ellos permanece inalterable, es la posición existencial intrínseca, la que fue decidida en los primeros años de vida.

Si continuáramos con el símil de la balanza, el eje sería el respeto.

RESPETO: Es la valoración y la consideración que se hace uno mismo. Esa es la definición del diccionario de la Real Academia. Nosotros podemos añadir que el respeto es la valoración y la consideración que hacemos nosotros de nuestra persona y de los otros.

De tal manera que cuando la balanza se inclina hacia la vergüenza, quien está en ese platillo, está reactivando sus contenidos intrapsíquicos, "algo esta mal en mi", lo que reafirma la posición del prepotente que, analizado desde la posición existencial sería: "Yo estoy bien tú estás mal". Se establece una relación entre un prepotente y un dependiente.

RELACION ENTRE EL PREPOTENTE, EL AVERGONZADO Y EL RESPETO.
¿El prepotente se respeta a si mismo?
No. El prepotente ama su prepotencia y utiliza este mecanismo defensivo por el miedo a perder el poder sobre el otro. Ama el poder por el poder mismo.

El dependiente tampoco se respeta a si mismo porque ya asumió más allá de la vergüenza, que el que está mal es él y quien está bien es el otro.

Estos conceptos nos han llevado a la reflexión de que nuestra cultura ha sido signada por el irrespeto a la persona, con un profundo daño hacia su dignidad y hacia su autoestima.

Empecemos por nosotros mismos:

Podemos irrespetar el Nosotros, el tú y el ellos. ¿Cómo irrespetamos el yo o cómo nos irrespetamos nosotros mismos?
Ubicándonos en el platillo del dependiente, comenzamos por irrespetar nuestra salud física consumiendo por consumir, alimentos que nos dañan, alcohol, cigarrillos, drogas, siguiendo un patrón establecido por otros, y que alteró la línea natural de nuestra alimentación y nos dejamos arrastrar por este consumismo irracional, en detrimento de nuestro propio bienestar.

Irrespetamos nuestros sentimientos cuando no los valoramos, para cumplir con el mandato de no sentir o no expresar lo que sentimos, empleando muchas veces el rebusque como mecanismo de defensa. Entonces en lugar de expresar nuestras emociones las represamos, por el miedo a ser juzgados. Esto va a formar parte del sistema de creencias que incorpora mensajes en los primeros años de vida del niño, y que luego éste si los acepta, los convertirá en mandatos. Goulding 1972.

Irrespetamos nuestros valores, permitiendo que nos invadan los antivalores como la violencia, "la cultura de la muerte" palabras del Papa Juan Pablo II en su visita a Venezuela, 1997 y, el sexo comercializado, que nos venden los medios.

Estamos en el platillo de la balanza, en nuestra posición existencial, menos/mas, yo estoy mal el otro está bien.

Irrespetamos el tú. Ahora somos prepotentes, y estamos en el platillo alto de la balanza.

Irrespetamos el derecho del otro en el tráfico, en la calle, en el trabajo. El jefe prepotente que grita a sus empleados, se irrespeta a si mismo e irrespeta la dignidad de los otros, aferrándose una vez más en la posición defensiva, Yo estoy bien mientras pueda tener poder sobre ti y sobre todos. De esta manera, la relación se hace débil, vulnerable porque está basada en la humillación y en la agresión hacia la autoestima del otro...

Como otro ejemplo, podemos citar a los padres prepotentes, críticos y/o sobreprotectores que pretenden mantener un control absoluto sobre lo que los hijos sienten, ejemplo: "¿Por qué vas a llorar por eso?". Sobre lo que los hijos piensan, ejemplo: '"Tú lo que tienes que pensar es en... "; Sobre lo que los hijos hacen o dicen, ejemplo: "Tú lo que tienes que decir o que hacer es... casarte, separarte, estudiar ésta o cual cerrera, etc."

El irrespeto del prepotente hacia ellos.

El ejemplo más evidente es la conducta prepotente de quienes detentan el poder político. El prepotente maneja el poder irrespetando al pueblo, mediante maniobras populistas. Irrespeta su dignidad y su autoestima repartiendo alimentos, dinero, becas. Irrespeta su pensamiento empleando modelos de captación de clientes, totalmente desactualizados.

Estas maniobras analizadas desde el instrumento de las transacciones, estarían planteadas así: Estímulo evidente... yo te doy... la beca alimentaria, la vivienda, etc. Estímulo ulterior, Yo deseo que tu permanezcas sin superarte porque me conviene. Cuando el beneficiado recibe la dádiva - limosna, su primera reacción a través de un Niño Sumiso, es el agradecimiento incondicional y la intrínseca aceptación de un sentimiento de minusvalía. De esta manera se ha cerrado la transacción del irrespeto. Cuando la persona asume - yo soy así-, es porque ese sentimiento ya se instaló en lo más arcaico de su Niño adaptado.

La segunda generación mexicano-americana en California, es llamada y se siente estúpida, porque no habla bien el inglés, pero nadie llama estúpido al maestro por no hablar bien el español." El Niño adaptado no experimenta el mandato cuando éste viene de fuera, sino cuando lo siente dentro de sí". (Goulding. 1972)

Nuestro pasado histórico:
Nuestra historia, y la de muchos pueblos latinoamericanos, está llena de ejemplos de irrespeto y de prepotentes. Muchas de las joyas arquitectónicas de los aztecas, de los mayas y de los incas, fueron destruidas para la edificación de conventos. Y, refiriéndose a los mestizos en la época de la colonia, Uslar Pietri dice: «Eran mestizos pero no se atrevían a reconocerlo... la palabra mestizo designaba únicamente a los seres de sangre mezclada, a los descendientes de la mezcla genética de blancos, indios y negros. Era una palabra desacreditada y casi infamante ante el predominio de las creencias racistas de la Europa del siglo XIX, cuando se hablaba de los arios puros, de la superioridad del blanco." (Uslar Pietri 1992).

En pleno siglo XIX nos encontramos con un pueblo irrespetado en su derecho a estar informado a través de la prensa. "En Venezuela no hubo periódicos hasta 1808. El primer número de la Gaceta de Caracas se imprimió el 24 de octubre de ese año, y sus editores anunciaron que no imprimirían ningún artículo sin la previa censura del gobierno" (Gil Fortoul 1964.)

Otro ejemplo fue más adelante, la prepotencia de Miranda y el irrespeto de los niños rebeldes de Caracas, hecho que desembocó en la pérdida de la primera república, cuando escasamente cumplía un año. Gil Fortoul lo llama "El desastre de 1812" (Gil Fortoul 1964.)

Si la génesis de nuestra cultura fue el irrespeto, la evolución de la ciencia, las artes, la tecnología, reclaman la reformulación de muchos de nuestros postulados filosóficos y de nuestros patrones conductuales. Todos sabemos que la globalización ha traído un intercambio cultural que está transformando las costumbres, y la filosofía de los pueblos. Es como si en este final de siglo, estuviéramos ante la presencia de otro gran mestizaje. Nuestro país, está comprometido en esta gran dinámica. Es por eso que estamos produciendo adelantos científicos, que, estamos siendo testigos de un florecimiento de nuestras manifestaciones artísticas, deportivas. Como decimos en Análisis Transaccional, un cambio de conducta, por pequeño que sea, genera a su vez otros cambios y otras conductas. Se produce lo que llamaba Milton Ericson, el factor bola de nieve. Es posible que este gran mestizaje dé origen a otra cultura, la cultura del respeto, Es posible que tomando otros modelos y mediante un proceso de integración esa otra cultura considere la persona en toda su unicidad, donde convergen lo biológico, lo psicológico, lo social y lo espiritual y por lo tanto, ya desde antes de nacer merece ser respetada.

Lulula de Quintero.
Egresada de la Universidad Católica Andrés Bello, con el título de Licda. En Psicología y Post-grado en Psicología Clínica, en la misma Universidad (1969-1971). Inscrita en la Federación de Psicólogos de Venezuela bajo el No. 286. Curso de Terapia Familiar en el Post Graduate Center for Mental Health de N.Y. USA (1971). Todos los niveles de Análisis Transaccional, Instituto "Eric Berne" Caracas. Miembro Clínico Didacta de la Asociación Venezolana de Análisis Transaccional (AVAT), de la Asociación Latinoamericana de Análisis Transaccional (ALAT) y de la International Transactional Analysis Association (ITAA). Coordinadora del post-grado de Psicoterapia, Cursos de terapia familiar y docente del curso 303 del Instituto de Análisis Transaccional "Eric Berne". Presidenta de AVAT 2008-2010

REFERENCIAS:
Erskine, Richard "Shame and Self-Righteousness: Transactional Analysis Perspectives and Clinical Interventions. T A J oct 1994.
Goulding, Robert and Mary. "The Power is in the Patient" a TA Gestalt Approach to Psychotherapy. TA Press, San Francisco. 1978.
Uslar Pietri, Arturo. "Medio Milenio de Venezuela." D.R. Monte Avila Latinoamericana C.A. Caracas, 1991
Gil Fortoul, José. 'Historia Constitucional de Venezuela. Tomo 1. Edit. Sales. Caracas, 1964